Las ideas de los náufragos

Archive for the ‘UD 2: LAS GRANDES PREGUNTAS DE LA FILOSOFÍA’ Category

Dado que la disertación es el próximo miércoles, cierro el plazo de consulta de dudas y peticiones de información sobre la temática que nos ocupa hoy lunes noche. Ánimo y suerte.

Os dejo también 4 páginas sobre el problema del sentido de la existencia de Filosofía, Guía ilustrada para comprender y usar la filosofía hoy en día, de David Papineau, Editorial Blume. Y con esto doy por terminado la entrega de materiales, a no ser que alguien necesite alguna cosa más para profundizar.

Ánimo y no seáis perezosos.

 

 

La vida, a priori, no tiene sentido. Antes que ustedes vivan, la vida no es nada; les corresponde a ustedes darle un sentido.

Jean-Paul Sartre

El existencialismo es un humanismo.

 

 

 

Por petición de Nerea Bermejo, y con la mirada puesta en la disertación del próximo miércoles, dejo aquí información para ahondar en la teoría de que es cada uno quien debe ir construyendo su sentido de manera individual.

Vamos a centrarnos en Sartre, a quien ya conocéis por las clases de Ética, y en su obra El existencialismo es un humanismo (que podéis leer pinchando en la imagen del libro que hay abajo, no es largo). Veamos el resumen que de este libro ofrece la web La torre de Babel (para verlo completo, pincha aquí; los subrayados son míos):

1.Tesis fundamental: es un ateísmo consecuente; puesto que Dios no existe, no existe la naturaleza humana; el hombre no tiene esencia o naturaleza, es lo que él mismo se ha hecho; en él la existencia precede a la esencia.

2. El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente: lo que mueve a las personas son sus proyectos, su preocupación por la realización de su ser; pero estos proyectos y los ideales involucrados en ellos, no existen previamente a su decisión de realizarlos, no están trazados previamente por un destino, una naturaleza o una tabla de valores objetivos.

3. El hombre es responsable de sí mismo y de todos los hombres: somos responsables de nosotros mismos porque lo que somos depende de lo que hemos querido ser, no de un destino divino, ni de una circunstancia social, ni de una predisposición biológica o natural; pero somos también responsables de los demás porque al elegir unos valores, elegimos una imagen del hombre tal y como debe ser; “nuestra acción compromete a la humanidad entera”.

4. La libertad humana trae consigo los sentimientos de angustia, desamparo y desesperación. Angustia ante el hecho de que es uno mismo el responsable de sí mismo y de los demás; desamparo porque la elección se hace en soledad, no existe una tabla de valores en la que apoyarse, ni ningún signo que nos indique la conducta a seguir, es preciso inventarse la moral; y desesperación porque no es posible un control completo de la realidad en la realización del proyecto, porque siempre hay que contar con factores imprevistos, con la posibilidad de que se truequen nuestras buenas intenciones en malos efectos.

5. Es una doctrina de la acción, contraria al quietismo: para el existencialismo sólo hay realidad en la acción, el hombre existe en la medida en que se realiza, es el conjunto de sus actos y nada más. Este pensamiento tiene dos caras: por un lado es duro para aquellas personas descontentas con lo que son, para los que no han triunfado en la vida; estas personas pueden engañarse diciendo que en realidad el conjunto de sus actos no muestra su auténtica valía, diciendo que hay en ellos capacidades, talentos o disposiciones desaprovechadas, que el mundo les ha impedido dar de sí todo lo que realmente son. Pero, por otro lado, esta doctrina es optimista pues declara que el destino de cada uno de nosotros está en nuestra mano y nos predispone a la acción, a no vivir de sueños, de esperanzas, a dejar de lado nuestra miseria y realizar nuestro proyecto: el héroe no nace héroe, se hace héroe; si se es cobarde es como consecuencia de una decisión, no porque fisiológicamente o socialmente se esté predispuesto para ello; el cobarde se hace cobarde, pero hay siempre para el cobarde una posibilidad de no ser por más tiempo cobarde, como para el héroe la de dejar de ser héroe.

(…)

8. Es una doctrina que permite el compromiso moral y la crítica de la conducta inauténtica: aunque los valores se inventan, no todos tienen el mismo valor, pues algunas elecciones están fundadas en el error y otras en la verdad; la conducta de mala fe, por ejemplo, se basa en el error, en el error de excusarse en las pasiones, en el determinismo, en el destino, o el error de declarar ciertos valores como existentes de modo objetivo e independiente de mi voluntad. La actitud auténtica es la de buena fe, la de aquél que asume la responsabilidad completa de su acción y situación, la de aquél que tiene como lema moral la realización de la libertad propia y ajena.

9. Para el existencialismo el mundo, la vida, no tiene un sentido a priori: declara que Dios no existe, por lo que la vida misma carece de sentido; sólo se puede hablar del sentido que cada uno le da, de los valores que cada uno inventa.

10. El existencialismo es un humanismo: pero no un humanismo que valore a la humanidad por la excelencia de alguno de sus miembros, ni por la supuesta bondad de la humanidad en su conjunto; es un humanismo por declarar que no hay otro legislador que el hombre mismo, por afirmar la libertad y la necesidad de trascender la situación, de superarse a sí mismo, por reivindicar el ámbito de lo humano como el único ámbito al que el hombre pertenece.

 


Por petición de Mara García, dejo aquí un artículo para profundizar en la filosofía del absurdo del filósofo Albert Camus:

Buen fin de semana.

Aquí os dejo también un buen resumen del problema que nos ocupa. Pertenece a la web La lechuza de Minerva, que podéis visitar siempre para ampliar o buscar información, pues es de plena confianza (todas las webs del apartado  “Recursos”, a la izquierda, los son). Se trata de solo dos páginas pero muy condensadas, así que podréis sacarle mucho jugo. Podéis verlo en pantalla completa, descargarlo e imprimirlo. Ánimo.

Versión en pdf Dios y sentido vida

Aquí os dejo la presentación que vimos en clase. Las palabras en violeta son hiperenlaces. Profundizad en las posturas que más os interesen.

Os la dejo de este modo también pero sabed que en este formato no funcionan los hiperenlaces.

Ya me habéis entregado todos vuestros trabajos sobre la muerte y el sentido de la existencia y estoy disfrutando de vuestra creatividad y talento. Comienzo hoy a subir poco a poco algunas de vuestras aportaciones.

Blanca Gómez, de 1º A, nos presenta este estupendo trabajo fotográfico sobre su visita al cementerio. Acompaño el reportaje con reflexiones suyas. Que lo disfrutéis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante la creación de este trabajo, he pensado mucho, y más durante mi visita al cementerio. Y una de las cosas de las que más me he dado cuenta ha sido que para muchos el sentido de la vida es ser alguien, llegar a tener un pequeño valor para el mundo, servir para algo, no pasar desapercibido. Que la gente sienta el momento de tu muerte. Otra de las cosas que he sacado en conclusión ha sido que la mayoría de la gente de este mundo confunde el ser alguien, el no pasar desapercibido, con ganar dinero. Esto me impactó mucho en el cementerio, porque este mundo es materialista incluso cuando se trata de la muerte y de la sepultura de los seres queridos. Encontré que había tumbas que consistían en un montón de tierra amontonada, una simple cruz hecha con dos varas de metal, y un trozo de papel con el nombre de la persona que se situaba bajo ella, y a menos de un metro, un gran sepulcro de mármol con detalles grabados en oro o plata, un portarretratos con una fotografía del difunto y hasta esculturas en honor a Dios o a los ángeles. Al ver esto sentí una mezcla entre coraje y decepción, porque para esas dos personas alguien se había encargado de darle sentido a su muerte, el cual sería probablemente diferente al que se hubiesen merecido.

Pero, aún así, lo más sorprendente de todo es lo siguiente: me fijé en que sobre el triste montón de arena, cerca de la pequeña cruz de metal, había un pequeño y simple ramo de flores atadas con una cuerda. Sobre la gran lápida de mármol había un enorme ramo de flores de muchos colores y tipos. La gran diferencia entre los dos ramos no era el tamaño, ni los colores, ni la variedad. La gran diferencia era que el pequeño ramo no debía llevar ahí más de tres o cuatro días, y se estaban marchitando; mientras que el gran ramo estaba perfecto. Llevaba perfecto mucho tiempo, y probablemente estará perfecto mucho tiempo. Las flores eran de plástico.

Cuando salí, me di cuenta de que si realmente tu vida ha tenido sentido y de verdad la gente ha sentido tu muerte, tendrás a alguien que lleve flores a tu tumba el día de los difuntos. Si tu vida se ha basado en simples hechos cuantificables, y lo único que has conseguido es dinero, las flores de plástico simularan el recuerdo que fingen tener de ti las personas que algún día vivieron contigo.

Blanca Gómez

Todas las fotografías del reportaje aquí:

 

¿Qué te ha parecido?

Os dejo hoy esta entrevista al filósofo español Javier Sádaba, publicada ayer domingo 31 de octubre en Deia.com. Como podréis comprobar, trata sobre la muerte y de cómo encararla es el punto previo para dotar de sentido a nuestra existencia. Como ya os digo en clase, id pensando, digiriendo los pensamientos de los filósofos que vamos viendo y madurando vuestras propias ideas al respecto. Pedidme textos e información sobre las posturas en las que os interese profundizar más.

 

Bilbao. Javier Sádaba, catedrático de Ética en la Universidad de Madrid, mantiene que “la muerte es nuestra sombra”. “No se trata de convivir de manera masoquista con ella. Se trata, por el contrario, de saber que es nuestra gemela, que no nos abandonará. Y que en algún momento se apoderará de nuestra vida”, precisa.

Usted destaca, parafraseando a Aranguren, que nuestra actitud hacia la muerte se asemeja al avestruz: se olvida que todos moriremos, se la aleja de nuestro horizonte…

Sí, creo que en nuestra sociedad se ha superficializado mucho. Sólo importa lo inmediato y al poder, lo que le interesa es que la gente trabaje y se olvide de los problemas más fundamentales de la existencia humana. Y la muerte, naturalmente, es el problema de los problemas. Es inevitable que la religión, en un sentido muy amplio, esté presente siempre en el ser humano y nos hagamos esas preguntas trascendentes.

En torno a la muerte han girado todas las organizaciones sociales. Considerándola un fin, un tránsito, creyendo que hay vida después de la muerte… Ahora parece que se ha dejado todo eso al margen. ¿Nos consideramos inmortales?

No creo que tales actitudes hayan desaparecido. Desde luego, es cierto también que mitos como el de la eterna juventud suplen la idea de inmortalidad. Por otro lado, existe el miedo al miedo a la muerte; es decir, se la aparta, se trata de olvidarla refugiándonos en un falso concepto de eternidad. Lo que ha hecho la humanidad es colocar la inmortalidad en la imaginación. Ha sido ésta la depositaria de los deseos por romper las barreras que el tiempo nos impone, condenándonos a seres para la muerte, como escribió Heidegger.

La iconografía sobre la muerte parecía haber desaparecido hasta que se imponen modas como Halloween que la recuperaran. ¿A qué cree que se debe?

A lo dicho anteriormente. Como todo se comercializa, también la muerte ha pasado a ser un objeto de consumo. En cualquier caso, la americanización de las costumbres tiene sus límites y el aguijón de la muerte golpea mucho el resto de los días del año.

¿Cree que la vida adquiere más sentido si aceptamos la muerte? ¿Que aporta más realismo a la vida?

Por supuesto que es imposible plantearse el sentido de la vida y continuar viviendo, si previamente no se encara uno con la muerte. Somos efímeros, somos finitos y si no queremos engañarnos, hay que tomar tal situación como punto básico de nuestra existencia.

Los filósofos han reflexionado mucho en torno a este concepto del final de la vida. ¿Han llegado a alguna certeza?

Cada uno ha dado su opinión. Hegel, por ejemplo, lo minimizó. Y Heidegger lo convirtió en el gozne de su doctrina. El filósofo Hume, en su breve Autobiografía, muestra una indiferencia digna, para algunos, de admiración. Sea como sea, difícilmente pueden llegar a una certeza que sea universalmente compartida. Al final, se trata de enfrentarse individualmente al hecho innegable de la muerte. Tal vez la filosofía sirva para consolarse ante un hecho tan traumático como es el morirse. Escribía Montaigne que la vida se parece a un viaje con muchas o pocas estaciones, pero que, a buen seguro, tiene una que es la última. Y un colega suele decir que la vida es como una novela en capítulos y que no se nos debe privar de escribir el último.

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“Evitar o distorsionar la educación para la muerte es no educar para la vida”

Agustín de la Herrán

Esta semana hemos empezado a preguntarnos por el sentido de la existencia. Iniciamos la Unidad 2 –Las grandes preguntas de la filosofía- leyendo una serie de epitafios para después escribir el nuestro. Y es que tomar conciencia de la propia muerte puede ser el comienzo de grandes cosas:

Algunos recibieron la propuesta con recelo, otros con mucho sentido del humor, lo cual también es significativo. Las bromas y la risa nos protegen de las realidades que nos causan temor (ve si no este fragmento de la película El sentido de la vida de los geniales Monty Python).

Hoy hemos profundizado en el tema visualizando la primera parte del documental Las Alas de la Vida. Cuando terminemos de verlo, pondremos en común las ideas que anotasteis en la segunda parte del ejercicio sobre epitafios, así como las ideas que os haya sugerido la experiencia narrada por Carlos Cristos y sus amigos y familiares.

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

Parte 7

Parte 8

Parte 9

Seguiremos profundizando en el tema a través de las siguientes tareas. Cada alumno puede elegir la que le resulte más estimulante (e incluso puede realizar alguna otra propuesta de trabajo si justifica debidamente su relación con este problema filosófico):

PROPUESTAS SOCIO-HISTÓRICAS

1. Realiza un trabajo de investigación sobre la muerte en otras sociedades pasadas y presentes. ¿Siempre ha sido un tabú?

2. Realiza un trabajo de investigación sobre La muerte. Costumbres y creencias en mi localidad”, a través de entrevistas, visita al archivo de la localidad, etc. Puedes entrevistar a personas mayores para investigar la evolución de las costumbres. Te sugiero algunos temas: el luto, los funerales, el cementerio, la incineración,  el día de Todos los Santos, las plañideras, el entierro, la mortaja, el anuncio de la defunción, frases de condolencia… Puedes ser un trabajo escrito o filmado.

3. Realiza un trabajo de investigación sobre cuáles son las creencias respecto a la muerte y después de la muerte de las grandes tradiciones religiosas. Los siguientes libros pueden servirte de ayuda (consulta si los tienen en tu biblioteca):

  • ELIADE, M. (1980) Historia de las creencias y de las ideas religiosas. Tomo IV: las religiones en sus textos. Ed. Cristiandad. Madrid.
  • DELISLE-LAPIERRE, Y. (1986) Vivir el morir. Paulinas. Madrid. La muerte: el punto de vista de las cinco grandes religiones. Págs. 123-144.
  • DESJARDINS, A. (1992) Para morir sin miedo. Editorial Sirio. Málaga. Este trabajo es el fruto de veinticinco años de estudios con sabios de la india, tibetanos, budistas, y sufis.

4. Realiza un árbol genealógico donde pegues fotos de tus antepasados  y comentarios sobre la época en que vivieron, cómo murieron, etc.

5. Haz un recorrido por el cementerio de tu localidad y estudia las inscripciones sepulcrales. Algunas serán muy escuetas y estereotipadas, pero es posible que encuentres también mensajes de amor, amistad, esperanza, soledad, decepción, dolor… Anota o fotografía las que te parezcan más significativas, explicando el por qué. También puedes realizar un breve documental.

PROPUESTAS LITERARIAS

Crea un poema o un cuento sobre la muerte y/o el sentido de la existencia.

PROPUESTAS PLÁSTICAS

Si lo tuyo es el arte, puedes presentar un trabajo creativo sobre el sentido de muerte y la vida. Algunos formatos adecuados son:

  • Moldeado
  • Mural
  • Collage
  • Fotografía
  • Cómic
  • Composición musical (puedes ver un ejemplo aquí)

Todas los trabajos artísticos deberán entregarse junto a una breve reflexión escrita (no más de una cara de folio) sobre el significado de la misma y su relación con la temática abordada.

Puedes asomarte a algunos de los trabajos presentados por otro grupo de alumnos aquí.


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